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EDITORIAL: La importancia de lo que no parece importante

NOTA DEL EDITOR: La columna First-Person (De primera mano) es parte de la edicià ³n de hoy de BP en espaà ±ol. Para ver historias adicionales, vaya a

http://www.bpnews.net/espanol

NASHVILLE (BP) -- Resulta muy difà ­cil establecer una là ­nea divisoria para separar el ritualismo y la religiosidad de algunas costumbres sanas que son importantes, aunque a veces no lo parezca.

Yo tuve la suerte de nacer en un hogar cristiano. Recuerdo muchas cosas de los dà ­as de mi infancia. Una de ellas es que en mi hogar, nunca alguien se llevà ³ un alimento a la boca sin antes haber dado gracias Dios por ello. En mi mente infantil aquello tenà ­a mucho sentido, ya que mi padre trabajaba siete dà ­as a la semana para poder traer el sustento a la casa. En verdad, tenà ­amos que dar gracias porque Dios permità ­a que mis padres trabajaran y pudieran comprar y cocinar los alimentos que disfrutà ¡bamos.

Con la juventud vinieron nuevos retos, y uno de ellos fue el "sentir pena" de orar por los alimentos delante de los amigos no creyentes de la escuela. Muchas veces luchaba y trataba de justificarme cuando no lo hacia, dicià ©ndome que aquello no era mà ¡s que un ritual sin sentido y sin importancia. Fueron aà ±os de verdadera lucha que se recrudecieron cuando la sociedad en la que vivà ­a adoptà ³ un sistema de gobierno comunista que se oponà ­a a toda creencia religiosa y a las manifestaciones religiosas de cualquier tipo en pà ºblico.

En aquellos aà ±os comencà © a evaluar la importancia de lo que habà ­a aprendido de nià ±o, referente a la costumbre de dar gracias antes de comer los alimentos, bien fuera en privado o en pà ºblico. Captà © por fin el verdadero significado de este testimonio y lo integrà © a mi vida, como algo tan natural como respirar.

La à ºltima vez que fui confrontado por dar gracias en una cena fue en la Ciudad de Juà ¡rez. En aquel tiempo servà ­a como pastor de una iglesia en la ciudad de Albuquerque, en el estado de New Mexico, y fui notificado de una persona amiga que estaba de visita en Ciudad Juà ¡rez. Decidà ­ hacer el viaje y una vez allà ¡ invite a cenar a la persona. Antes de comenzar a comer, le explique mi costumbre de dar gracias y por quà © lo hacà ­a. La respuesta que recibà ­, no fue nada amable, y me hizo sentir muy mal. Pero seguà ­ adelante y di gracias, no solo por los alimentos, sino por aquella persona y por la oportunidad de poder compartir aquel tiempo con ella.

Han pasado muchos aà ±os de aquel incidente. He olvidado por completo los detalles del lugar, la comida, y de lo que conversamos aquel dà ­a. Pero sin dudas, lo que aparentemente era lo menos importante, ha permanecido claro en mi memoria. Claro està ¡ que no era poco importante. Hoy dà ­a aquella persona es un fiel discà ­pulo de Cristo y ella misma da gracias a Dios en todo momento y en cualquier lugar y de manera especial antes de comer los alimentos.

No creo que el hecho de yo haber dado gracias aquel dà ­a, a pesar de su negativa, haya sido un catalizador para su conversià ³n, pero si estoy convencido de que si yo no lo hubiera hecho, hoy estarà ­a abochornado de mi mismo y en cualquier ocasià ³n tendrà ­a que responderle a esta persona por quà © no lo di gracias antes de comer en aquel dà ­a.

Hay muchas pequeà ±as cosas a las que no le damos importancia, pero el mundo nos està ¡ mirando. El problema con el mundo no es que seamos diferentes, el problema es que no somos suficientemente diferentes. La gente espera de nosotros que actuemos y seamos distintos. No en las grandes decisiones y los grandes problemas, sino en las pequeà ±as cosas cotidianas, que van desde el programa de TV que vemos hasta los chistes y las cosas que decimos y la manera cà ³mo las decimos.

Cuando era nià ±o en mi iglesia se cantaba un himno que mi madre con su desentonada voz de soprano, se pasa todo el dà ­a cantando a todo pulmà ³n. El mismo decà ­a: "Nunca esperes el momento de una gran accià ³n; Y que lejos pueda ir Su luz; En la vida, a los pequeà ±os actos da atencià ³n; Brilla en el sitio, donde està ©s".

Una semana despuà ©s de haber celebrado el dà ­a de Accià ³n de Gracias, pienso que es adecuado que reflexionemos y decidamos "brillar" en el sitio en el que estemos, para que el mundo pueda ver Su luz reflejada en nosotros. No se trata de ganar grandes victorias, se trata de pelear bien las pequeà ±as batallas diarias, dà ¡ndole atencià ³n a las cosas que tal vez parecen pequeà ±as, que en verdad son importantes, aunque no nos demos cuenta y parezcan sin importancia.

Dr. à â scar Fernà ¡ndez es Senior Team Leader, publishing en Adult Ministry, en LifeWay Church Resources Division, LifeWay Christian Resources en Nashville, TN, es ademà ¡s escritor independiente y un estudioso de la Biblia. Su blog http://estudiandolabibliaconoscar.blogspot.com tiene seguidores en 45 paà ­ses.

Copyright (c) 2012 Southern Baptist Convention, Baptist Press www.BPNews.net



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