EDITORIAL: à ¿Comprendemos lo que es la oracià ³n?
NOTA DEL EDITOR: La columna First-Person (De primera mano) es parte de la edicià ³n de hoy de BP en espaà ±ol. Para ver historias adicionales, vaya a
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NASHVILLE (BP) -- Aunque la oracià ³n es una de las disciplinas fundamentales que deben practicar los cristianos, algunos tienen interpretaciones errà ³neas en cuanto a ella. En una ocasià ³n fui invitado a una conferencia en Arkansas, pero por no conocer la ciudad, ni tener un GPS nos extraviamos y llegamos un poco tarde. Cuando casi entrà ¡bamos escuche a alguien predicando y preguntà © si habà Âan cambiado el programa, a lo que un hermano me contestà ³, no ese es el hermano "fulano" que està ¡ orando y parece que està ¡ predicando cuando lo hace.
La oracià ³n es como el agua para el creyente: à ¡Imprescindible! Jesà ºs mismo nos dio un buen ejemplo de ello orando y cuando los discà Âpulos le pidieron que los enseà ±ara a orar nos dejà ³ un modelo, que no es un texto para memorizar o repetir sino solo un ejemplo. Orar no es una actividad religiosa que se debe realizar por compromiso u obligacià ³n, sino una forma de comunicarnos con el Padre. La mejor enseà ±anza de Jesà ºs en cuanto a la oracià ³n fue su ejemplo.
Los discà Âpulos fueron testigos del tiempo que pasaba Jesà ºs en oracià ³n con el Padre y tambià ©n vieron el fruto de sus oraciones (Lucas 5:16; 6:12; Marcos 1:35; 6:46-47).
Lea estas citas y verà ¡ que en ninguna ocasià ³n Jesà ºs usà ³ la oracià ³n como un medio para llamar la atencià ³n de la gente ni mucho menos para mostrar "religiosidad." Eso lo hacà Âan los fariseos y a ellos, por esa costumbre, Jesà ºs les llamà ³ hipà ³critas.
La oracià ³n no es tampoco una disciplina para desarrollar el compaà ±erismo ni para atraer a las personas. Orar es simple y llanamente la forma que tenemos de comunicarnos con Dios. Observe que dije de "comunicarnos" y no de hacerle peticiones a Dios. Con mucha frecuencia, nuestras oraciones son simples listas de peticiones de todo tipo.
La oracià ³n debe incluir: adoracià ³n, esto es alabar y fijar nuestra atencià ³n en Dios; confesià ³n, que implica reconocer nuestros pecados y nuestra condicià ³n delante de Dios; accià ³n de gracias, por la misericordia de Dios y todas bendiciones que derrama sobre nosotros. Si sacà ¡ramos la cuenta, son mà ¡s las bendiciones que recibimos que las necesidades que tenemos; y finalmente sà ºplica, expresà ¡ndole a Dios, humildemente lo que necesitamos o anhela nuestro corazà ³n. Ningà ºn ser humano està ¡ en condiciones de exigir algo de Dios, pero eso es lo que mucha gente hace y algunos, hasta se enfadan con Dios cuando no les concede lo que piden o no lo reciben de la manera que quieren.
Estamos viviendo dà Âas que son malos en muchos sentidos. El Salmo 86 nos puede servir como una guà Âa para hacer nuestras peticiones. Al igual que el rey David, quizà ¡ nosotros nos encontremos en circunstancias muy angustiantes. En lugar de sentir que Dios nos ha abandonado, podemos consolarnos sabiendo que à l sigue siendo bueno y que su misericordia y su amor por nosotros se muestran cuando clamamos a à l.
à l siempre està ¡ dispuesto a perdonar nuestros pecados si reconocemos nuestra culpa y nos disponemos a recibir su misericordia. Su carà ¡cter, no el nuestro, es lo que da poder a nuestras oraciones.
à ¿Cà ³mo podemos mejorar la profundidad y la calidad de nuestras experiencias de oracià ³n? Lo mà ¡s importante es que permanezcamos ante Dios con corazones abiertos y receptivos. Ademà ¡s de esto, a travà ©s de los aà ±os yo he desarrollado varios hà ¡bitos que me son muy à ºtiles.
Primero, leo la Biblia antes de orar. Allà  descubro cosas maravillosas acerca de Dios en las que puedo basar mis oraciones. He escuchado a otras personas usar en sus oraciones frases tomadas directamente de la Biblia. Esa prà ¡ctica capta perfectamente la idea.
Segundo, trato de recordar algo que mi pastor me ayudà ³ a comprender cuando yo era un adolescente. Orar es hablar con Dios no una actividad para impresionar a los demà ¡s.
Por à ºltimo, he descubierto que es à ºtil aquietar mi espà Âritu antes de orar. Las distracciones internas o externas me impiden sentir la presencia de Dios. Siento que à l està ¡ oyendo mis oraciones solo cuando me concentro en à l.
à â scar J. Fernà ¡ndez es el Senior Editorial Project Leader para el Multi-Language Team de CRD Publishing. en Church Resources Division de LifeWay Christian Resources en Nashville, Tenn. Es ademà ¡s escritor independiente y un estudioso de la Biblia.
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